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March 26th, 2008

Un café con Fermín Cabal

fermín cabal
Texto: Sergio Artero.
Lavapiés es una estación de llegada para miles de trenes fantasmas. En Lavapiés nos ha citado Fermín Cabal. En un café, poblado de ánimas que al calor del humo y el resplandor de las vidrieras allí se congregan y conspiran. ¿Qué historias sorprendentes albergará el hombre que está sentado junto a mí, codo con codo? Si fuera Fermín de esto sacaría un drama, así como La noche más larga. ¿Y aquél que acaba de entrar, qué piensa? ¿Y éste que se me acerca? Espera, éste que se me acerca es el mismo Fermín. Nos saludamos y le pregunto por el proyecto más inminente:
Estoy con Gusanos. El musical, colaborando con una asociación que trata de ayudar a los niños con carencias, minusvalías o problemas de motricidad, etc. La idea, que ya se llevó a cabo el año pasado, es hacer un espectáculo infantil conjuntando actores profesionales con niños de la asociación. Este año los niños llevan el peso coreográfico de actores que vienen de Hoy no me puedo levantar o de La Bella y la Bestia, y que colaboran, te puedes imaginar, de un modo un tanto altruista. La obra en cuestión está llena de mariposas y otros insectos, y es una obra para soñar, para reírse. Además tiene vocación musical, con diez números y una orquesta en directo dirigida por David Ávila, un compositor extraordinario.
Quisiera recordar algo de Los Goliardos, de Tábano… Esos míticos grupos universitarios…
Hace tanto que no sé cómo me lo preguntas.
Por comparación… Quisiera saber si usted cree que actualmente en Madrid continúa habiendo un espíritu revulsivo, crítico.
Bueno, gracias a Dios ya no vivimos en los 70, ya no hay dictadura, ya no hay tanta contaminación política. Todos entonces hacíamos política. Está bien que el teatro traduzca e interpele a la sociedad. Pero era excesiva la intensidad de entonces. Tampoco era buena tanta polarización. Una obra como la que hacemos ahora no se podía montar en los
70, pues todo el mundo diría ¿por qué hacéis eso? Un infantil no se le ocurría a nadie. Ahora los problemas son distintos.

Muchos autores jóvenes se lamentan de tener que aplicarse una autocensura si quieren estrenar: introducir ineludiblemente la comicidad, plantear sólo dos o tres personajes…
Todo eso es cierto. Pero yo no lo llamaría autocensura, sino adaptaciones al medio. Un dramaturgo que quiera sobrevivir ha de adaptarse. Pero yo soy viejo. Ya me da igual. Soy de los más estrenados porque soy de los más viejos. Estrené mi primera obra en el 75, fíjate. Habré llevado a cabo entre escritas, adaptadas, dirigidas, más de 70 obras. Pero el mérito que tiene es hacerse viejo. ¡Ya me gustaría tener veinte años y autocensurarme!
Una pregunta obligada. ¿Encuentra diferencias en la escritura para teatro o para cine?
Sí. Hay obras que en teatro tienen importancia, y en cine no son nada. Caballito del diablo me dicen que es cinematográfica. Son 99 escenas encadenadas, pero en cine, con el fundido, es una tontería, es obvio. Se basa en fundido encadenado constante, en cine te lo hacen en el laboratorio. pero en teatro tiene particularidades interesantes. Pero bueno, las diferencias son múltiples. El cine cuesta una tira de millones, el teatro lo hacemos sin nada. La responsabilidad económica es agobiante, por ejemplo respecto a las horas extras. ¡No te pases dos horas de rodaje! En teatro se hacen horas extras, uf… si no estás dispuesto a hacer horas extra no hagas teatro! El cine es industria básicamente. La economía limita, impide que la gente sea creativa. El teatro, salvo musicales y alguna excepción, es cultural y pasional. Nos divertimos…hombre, se gana un poco de dinero, que no está mal, pero no es el objetivo.
¿Algún autor que quisiera reivindicar para la escena?
Echo en falta más dramaturgia nacion al contemporánea. En París, Roma o Berlín el 90% de la cartelera es contemporáneo. Aquí no, sólo el 40%, quizás. Claro que ése es el teatro que a mí me gusta. Aquí hacemos demasiado teatro importado. Pero es que España es un país de importación…
Una recomendación de la cartelera actual…
Pues mira, ya sé, la última obra de Javier G. Yagüe y Luis García-Araus… ¡Me encanta! Unos tipos que ponen reclamaciones, una organización clandestina de gente que protesta. Javier es un buen director y la obra merece más eco. (N. de MU.: Rebeldías posibles se puede ver en la Cuarta Pared de jueves a domingo a las 21h hasta el 30 de abril por 11 euros). Damos por terminada la entrevista. Nos despedimos. Él se fue, yo me demoré un poco. Hemos lado una pieza más al puzzle de historias del café. Y en ese momento, lo juro, Enrique Vila-Matas se sentó a mi lado. Allí, en Lavapiés.

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