En detalle
November 22nd, 2009
El triángulo de cuatro lados
Texto: Manuel Gilolmo
Aunque hubiera estado sordo, si no hubiera podido oir nada de lo que sonó la noche del viernes 20 en el Nasti, también me habría gustado. Y es que el porte de Isa, agarrada al bajo y moviendo elegantemente la cabeza, es una imagen que ya vale la pena. La punk más glamourosa de la música española tiene una presencia que habla por sí sola de lo que son Triángulo de Amor Bizarro: una hostia de sinceridad y placer a guitarrazo limpio. Sin poses, sin pretensiones, con una naturalidad que dasarma y, sobre todo, haciendo muy bien lo que tienen que hacer. Y el aspecto de Rodri, guitarra y cantante de la mayoría de los temas, no se queda atrás, con esa mirada revirada y extraña, que uno no sabe si va a sacar la navaja o a quemar una iglesia, aunque al final toda su rabia insana sólo fluye a traves de su guitarra y su voz, que escupe esos versos cortantes y oxidados.
Y es que el directo de Triángulo de Amor Bizarro es todo un trallazo, una animalada de potencia y ruido elegante. Tras un sorprendente album de debut, editaron una colección llamada “El hombre del siglo V” un poco más contenida, y quizá por eso temíamos que se estuvieran domesticando. Pero sus conciertos lo desmienten: disfrutan dando hostias, con el bajo a todo trapo, el batería desencajado y la guitarra desbocada. Y todo ello sin perder la compostura.
El viernes estuvieron demostrando todo esto en la sala Nasti, un sitio pequeño para un concierto poco publicitado. Uno de esos conciertos cercanos, dónde se ven las gotas de sudor cayendo por la cara de los músicos y hay que tener cuidado para que no te den un golpe con la guitarra. Una sala “díficil de sonorizar”, como decía Isa, que además explicó que en la prueba de sonido había petado una de las pantallas. Y a pesar de eso el sonido no era malo, con un bajo siempre por delante que golpea como mil demonios. Tan solo la voz de Rodri se oía un poco floja, pero unas letras difíciles de entender son también marca de la casa. Además, poco importa la claridad cuando de lo que se trata es del sucio ruido.
Los Triángulo están rodando en directo sus nuevas canciones para meterse a grabar en breve un nuevo disco, que saldrá “en el Año Santo”. Así, sus conciertos se han hecho más largos, aunque el del viernes durara apenas una hora. “Antes sólo teníamos las canciones del disco, y los conciertos nos duraban media hora” dice Isa. Alguna de esas nuevas canciones, (presentada con cierta ironía como “poppy”), ya despunta como un posible nuevo hit de los gallegos. Otras dejaron al público un poco más frio, obviamente necesitarán varias escuchas. Eso sí, los clasicos como “El Fantasma de la Transición” (que venía al pelo en esta festiva celebración del 20-N) o “El Himno de la Bala”, que sonaron arrolladores, hicieron saltar y menearse a todo el personal.
TAB estrenan también formación, tras la salida del antiguo batería, sustituido por el energético “Judío”, y la incorporación de un teclista que juguetea con los efectos. El triángulo tiene ahora cuatro lados, pero sigue siendo tan puntiagudo como siempre.





